|
Descansar no es equivalente con dormir, aunque el sueño sea una componente importante del descanso. Descansar implica una modalidad concreta donde el organismo está pudiendo reparar, regenerar, integrar, aprender y crear. Podemos descansar estando despiertas, y esto ayuda el cuerpo a sostener la intensidad del día sin llegar exhausto a la noche. El descanso en la modernidad El ritmo de vida al que se ha impuesto, y al que nos hemos rendido, en la época industrial, genera un estrés crónico que nuestro organismo no puede sostener sin coste. El coste se manifiesta no solo en dificultades en el sueño, sino en estados de ansiedad, obsesión, adicción, depresión y dolores crónicos. La presencia ubicua de pantallas, luz y ruidos, especialmente hasta las altas horas de la noche, agravan la cuestión, generando una sobre estimulación constante. Esto genera toda clase de respuestas fisiológicas que no permiten que los pensamientos bajen las revoluciones, que la musculatura afloje, que la respiración se haga profunda y que el cerebro pueda integrar sus experiencias, aprender de ellas y abrir paso a la creatividad. Volver al bienestar Es realmente revelador que la mayor parte de consejos que vienen desde el ámbito de la medicina y la neurociencia, nos invitan a retomar un estilo de vida pre-industrial, donde nos levantábamos y acostábamos con la luz del sol, pasábamos muchas horas en entornos naturales, teníamos ritmos estacionales de más actividad o más descanso, teníamos momentos de descanso durante el día, una alimentación acompasada a los ritmos de los vegetales y animales de nuestro entorno y, seguramente, menos ambición de producir, ganar, conseguir y alcanzar. Por este motivo, me parece que un abordaje de las dificultades del sueño que no tenga en cuenta el descanso en todas sus dimensiones, culturales, sociales y económicas, no podrá ofrecer una respuesta realmente significativa para redirigir las raíces del problema. Por supuesto, una rutina nocturna puede ayudar a calmar el sistema nervioso, propiciando un descanso más profundo y reparador, al mismo tiempo si estas cuestiones de fondo siguen iguales, con estrés laboral, sobre estimulación general, uso constante de pantallas, etc., el descanso verdadero seguirá siendo una propuesta inaccesible para nuestro organismo. Lejos de querer desmotivarte con esta reflexión, espero que te anime a revisar algunos de los supuestos de tu vida que tal vez estás dando por hecho y que puedes empezar a plantearte de otra forma. Prácticas somáticas para el descanso El descanso depende del estado de nuestro sistema nervioso, Un estado de alerta, donde el sistema nervioso se siente amenazado (por tareas pendientes, conversaciones difíciles, estímulos, etc.) no ayuda. Por esto, es primordial ayudar el organismo a sentirse seguro, reduciendo las "amenazas".
A lo largo del día, podemos tomar unos minutos para respirar con presencia, ayudando nuestro diafragma a bajar en las inhalaciones y exhalando despacio por la boca. Una ratio de 4 segundos por inhalaciones y 6 segundos por exhalaciones, mantenida durante un mínimo de 10 minutos, ayuda a activar el estado parasimpático del sistema nervioso.
Te dejo aquí una práctica muy valiosa para hacer estirada en el suelo o en la cama, para ayudar el cuerpo a entrar en un estado propicio para el descanso y el sueño. Práctica de relajación y liberación de tensión Pies y pantorrillas: Al inhalar, apunta los dedos de los pies y contrae las pantorrillas; al exhalar, relaja y usa las manos para masajear los arcos y los músculos de las pantorrillas durante 5 respiraciones. Muslos y caderas: Al inhalar, contrae los cuádriceps; al exhalar, relájalos y realiza movimientos circulares a lo largo de los cuádriceps y los glúteos durante 5 respiraciones. Zona lumbar y abdomen: Al inhalar, activa los abdominales inferiores; al exhalar, relaja y masajea los músculos paravertebrales con las yemas de los dedos durante 5 respiraciones. Pecho y hombros: Al inhalar, expande el pecho; al exhalar, redondea el torso hacia adelante y masajee la parte superior de los hombros y las clavículas durante 5 respiraciones. Brazos y manos: Al inhalar, cierra los puños; al exhalar, suéltalos y masajea los antebrazos, las palmas de las manos y la zona interdigital durante 5 respiraciones. Cuello y cuero cabelludo: Al inhalar, alarga el cuerpo; al exhalar, relaja la mandíbula y usa las yemas de los dedos para acariciar el cuero cabelludo con pequeños círculos durante 30 segundos. Espero que este artículo te haya ayudado a reflexionar sobre la importancia del descanso y que te haya proporcionado alguna idea útil y práctica. Te agradezco mucho compartir esta información con otras personas que podrían beneficiarse. Si quieres recibir alguna meditación guiada para facilitar el descanso puedes rellenar este formulario.
0 Comments
El movimiento circular de nuestros pensamientos puede llegar a ser una presencia muy incómoda con la que convivir. Es como si alguien se hubiera dejado la radio encendida en nuestra cabeza y no hay manera de pararla, además, solo hay el mismo programa una y otra vez. Luchar en contra de este fenómeno suele ser agotador y fútil, más nos vale intentar entenderlo y aprender a transitarlo. El propósito del bucle Aunque parezca que no tiene ningún propósito, si nos detenemos un momento a observar, tal vez el bucle nos enseña algo. Todos los procesos que ocurren en nuestro organismo tienen un propósito, una intención, aunque no la consigan o tengan efectos colaterales desagradables. Es importante preguntarnos cuál podría ser esta función positiva que el bucle está intentando desempeñar. Hace unos años, haciéndome justamente esta pregunta, llegué a la imagen del compost. En el compost se están dando muchos procesos que tienen la finalidad de descomponer, procesar, integrar y transformar la materia. No es un proceso rápido ni agradable, implica putrefacción y mal olor, a la vez, si algo se tiene que convertir en tierra fértil, tiene que pasar por ahí. Cuando entendemos la función del bucle, podemos ayudarla y potenciarla, para sacarle el mejor provecho posible. Creaturas narrativas Nuestra psique organiza y da sentido a las experiencias a través de un proceso narrativo, donde nos vamos explicando, contando, imaginando y a veces incluso ensayando, las experiencias significativas que necesitamos integrar. Este proceso requiere de repetición. A los niños pequeños les gusta escuchar la misma historia una y otra vez, porque así pueden ir asimilando el contenido en diferentes capas. El propósito de esta narrativa no es aportar información nueva, si fuera así, con solo explicarla una vez bastaría, su propósito es ayudarnos a asimilar una realidad. Es comparable a una digestión. Si podemos alejarnos un poco y ver el bucle de esta manera, sin identificarnos tanto con él, tal vez es más fácil dejarle hacer su propio curso en el fondo de nuestra psique, mientras nosotras seguimos intentando tirar adelante con nuestra vida. Si observamos con atención, el bucle normalmente tiene 2 funciones: o bien quiere ayudarnos a asimilar una experiencia que ha sido difícil o bien está intentando buscar una solución. Cada una de estas funciones requiere un abordaje diferente. Asimilar la realidad En muchas ocasiones, nos encontramos con experiencias que son “duras de tragar” por varios motivos: nos producen pena, rabia o desconcierto. Lo más intensas las emociones, lo más difícil será integrar estas experiencias. Entonces el bucle comienza a revisitarlas una y otra vez, para entenderlas, para darle sentido, para repetirlas suficientemente veces como para qué nos quedemos convencidas de que esto realmente es así. El problema está en que nos esperamos algo más del bucle y nos lo tomamos muy en serio. Si lo que queremos es una nueva perspectiva, un nuevo entendimiento, una resolución, el bucle no nos lo va a dar porque no es este su propósito. El bucle hace compost, digiere, ayuda a asimilar lo que hay, no está para darnos nuevos atisbos de iluminación. También, el bucle es la manifestación de un sistema nervioso bajo estrés, que no consigue procesar del todo lo que le pasa y se estanca en la parte cognitiva, narrativa, en lugar de también procesar con el resto del cuerpo, con las emociones y las acciones. Entre la espada y la pared El otro tipo de bucle, el que se mueve constantemente entre 2 posiciones y no llega a ninguna resolución, tiene que ver con que hay una situación que interpela dos partes de nuestra psique, y que estas partes no se están escuchando entre ellas, no están llegando a un lugar de colaboración. Son como dos sordos que siguen repitiendo su discurso sin escuchar el discurso de la otra parte, y, por lo tanto, sin crear un relato común y una estrategia de acción compartida Bajar al cuerpo En trabajar con el bucle es importante aprender a mover nuestra atención desde los pensamientos al cuerpo. El cuerpo nos ofrece una experiencia directa y fiable, nos pone en contacto con nuestras emociones, nos invita a estar en el presente, nos pone en una relación auténtica con nosotras mismas. Volver al cuerpo y calmar, relajar, abrir, soltar y respirar nos ayuda a transitar las experiencias difíciles sin quedarnos estancadas en el disco roto. Para ayudarte en trabajar con el bucle, he preparado un pequeño ejercicio, si te interesa recibirlo, puedes rellenar el formulario de abajo. También, puedes acceder a mis videos sobre recursos somáticos para calmar el sistema nervioso, los encontrarás en mi canal de YouTube. Si te ha gustado este artículo y crees que podría ser útil a otras personas, no dudes en compartirlo, ¡gracias!
|
Conecta conmigo para explorar como te puedo apoyar en tu proceso de desarrollo Categories
All
Archives
November 2025
|
RSS Feed