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Mientras estoy sentada intentando escribir este articulo, me doy cuenta de que mi cerebro está teniendo más dificultad de lo normal en encontrar un titulo. Encontrar un titulo requiere cierta capacidad de síntesis, de asociación de ideas, de pensamiento metafórico y de imaginación. También requiere poder mantener la atención en un proceso nebuloso en el cual las respuesta no aparecen rápidamente. Me pregunto si uno de los innumerables síntomas de la pre menopausia es perder la capacidad de encontrar un titular para un artículo, o si, tal vez, mi cerebro ha sido dañado por el uso reiterado de tecnologías invasivas. ¿Por donde empiezo? Los efectos de la tecnología sobre el cerebro. Una simple búsqueda por internet produce más material de lo que podría ser digerido por un cerebro de mediana capacidad (como el mío) en varios meses. Hay una asombrosa cantidad de estudios que demuestran, en mayor o menor medida, que la introducción de tecnologías digitales en los últimos 20 años ha tenido, y está teniendo, consecuencias muy preocupantes, especialmente sobre las generaciones que no han conocido la época analógica. No me propongo volcar aquí ni una más minima parte de estos estudios, pero voy a dejar una pequeña muestra para las personas interesadas. (Para facilitar la lectura, pongo en los bloques azules los datos y resultados de algunos informes). Gary W Small y su equipo de psiquiatras en el estudio Brain health consequences of digital technology use por la National Library of Medicine, dice: "Los posibles efectos nocivos del uso prolongado de pantallas y tecnología incluyen síntomas de déficit de atención acentuados, deterioro de la inteligencia emocional y social, adicción a la tecnología, aislamiento social, deterioro del desarrollo cerebral y alteración del sueño." Elvira Čekić, de la Universidad de Sarajevo, en su estudio Virtual Empathy: A Systematic Review of the Impact of Digital Communication on Interpersonal Relationships and Social Dynamics, publicado por el International Journal of psychology, dice: "Una pregunta crucial persiste: ¿Puede la tecnología, que inherentemente limita la expresión emocional profunda, fomentar de forma sostenible las relaciones humanas auténticas, o nos arriesgamos a una menor sensibilidad hacia las necesidades emocionales de los demás? Los desafíos psicológicos de la empatía virtual se ven intensificados por las cámaras de eco algorítmicas, que refuerzan el sesgo cognitivo y reducen la exposición de los usuarios a perspectivas diversas. A largo plazo, este fenómeno puede provocar la fragmentación de las relaciones sociales y una disminución de la empatía universal, socavando así los cimientos del comportamiento prosocial en contextos digitales." Maike Luhmann, Bernd Schäfer, M. Sc y Ricarda Steinmayr, en su estudio A comparison of youth loneliness in Europe in 2024, concluyen: "Basado en una encuesta de nuestro nuevo estudio revela que los adultos jóvenes en Alemania y la UE se sienten más solos que los adultos mayores. En la muestra alemana, el 51 % de los adultos jóvenes se siente al menos moderadamente solo (el 12 % se siente muy solo), en comparación con el 37 % de los adultos mayores de entre 36 y 69 años (el 12 % se siente muy solo). Me cuesta un poco no añadir más, toda la información que encuentro me parece tan sumamente necesaria, y al mismo tiempo sé, por experiencia empírica, que no es la información que produce el cambio. ¿Qué es, entonces, lo que nos puede permitir revertir esta trayectoria? Te invito a hacerte estas preguntas:
El extractivismo de nuestra atención. Si has llegado hasta aquí, quiere decir que tu atención se ha mantenido estable unos 2 o 3 minutos. Es bastante probable que un porcentaje significativo de personas que empezaron a leer el artículo ya lo hayan abandonado. Dejando de lado el hecho de que mi talento para escribir no sea suficiente para captar la atención, es posible que, sencillamente, la capacidad de prestar atención haya caído en picada para la mayor parte de la población tecnologizada en las últimas décadas. Mi propia atención ha desvanecido varias veces al escribir este artículo.
En un brillante artículo de The structural Lens, encontramos un termino que me parece poético y exacto: El extractivismo mental. El aparato económico y político de las sociedades industrializadas trata la capacidad cognitiva de los seres humanos como otro recurso más que se puede monetizar. La industria digital literalmente mina nuestras mentes para extraer nuestra atención, hasta dejarnos seriamente agotadas. Este agotamiento se sigue explotando de dos maneras perversa: una aprovechando de la falta de atención para vender más cosas y productos innecesarios, la otra aprovechando de la incapacidad de mantener pensamientos complejos y sostenidos para favorecer ciertas agendas políticas que no podrían aguantarse bajo un pensamiento más crítico. Para decirlo de manera sencilla, la industria digital, pagada con el dinero de las mismas multinacionales que manipulan los gobiernos, ha sido desarrollada sabiendo que sus efectos serían, entre otros, render la población más estúpida y más fácil de manipular, continuando, e intensificando, los efectos que ya se produjeron con la introducción de la televisión. Aquí pongo un par de citaciones que me han parecido bastante acertadas. "La concentración cognitiva no es un recurso renovable que se repone a un ritmo constante, independientemente de cómo se gaste. Funciona más como un presupuesto metabólico, que se agota con el uso y requiere condiciones específicas para su recuperación. La corteza prefrontal, la región cerebral responsable de la atención sostenida, el razonamiento deliberativo y el control de los impulsos, consume glucosa a un ritmo desproporcionado en relación con su tamaño. Cuando esta región se ve sometida a una sobrecarga crónica por el estrés que acompaña a la conectividad constante, no se agota simplemente, sino que se degrada de forma mensurable." "Las implicaciones van mucho más allá de la productividad individual. Una población que no puede mantener la atención es una población que no puede participar en los procesos cognitivos que requiere el autogobierno democrático. Leer y comprender propuestas políticas, evaluar reivindicaciones políticas contrapuestas, comprender las consecuencias a largo plazo de las decisiones colectivas y exigir responsabilidades a los funcionarios electos mediante un escrutinio público sostenido, no son actividades pasivas. Exigen precisamente el tipo de cognición prolongada, enfocada y esforzada que la economía de la atención está diseñada para prevenir." Nos encontramos en un panorama inquietante donde la tecnología está alterando de manera fundamental, y posiblemente irreversible, ciertas funciones que son el centro de nuestra humanidad: nuestra capacidad de reflexionar de manera profunda y creativa y nuestra manera de construir y mantener relaciones sociales estrechas y seguras. Si los síntomas de esto ya son llamativos en la población adulta, mirar las estadísticas relativas a la infancia ofrece una visión francamente aterradora. ¿Y cuál es la cosa más inquietante de todas? Desde mi punto de vista: que aún sabiendo todo esto, no dejaremos de participar como consumidores de esta tecnología. Principalmente por 4 razones: la primera es que estamos altamente adictos, la segunda es que ya se han deteriorado varias capacidades que nos permitirían recuperarnos de esta adición, la tercera es que las estructuras sociales de las que dependemos ya están completamente colonizadas por esta tecnología, la cuarta es que todavía estamos presas de la "narrativa de la inevitabilidad del progreso". Te invito a contestar estas preguntas:
Hacernos estas preguntas y no caer en respuestas rápidas , simplistas, superficiales y preconcebidas, requiere justo de las capacidades que se ven debilitadas por el uso de la tecnología. Esta situación se tiende a describir como el pez que se muerde la cola. El pez ansioso ¿Cómo se siente el pez que se muerde la cola?
Según el informe de la Asociación Americana de Psicología «Stress in America™: Coping with Change» (El estrés en Estados Unidos: cómo afrontar el cambio), publicado en 2017, más de cuatro de cada cinco adultos en los Estados Unidos (86 %) afirman que consultan constantemente o con frecuencia su correo electrónico, mensajes de texto y cuentas de redes sociales, Este apego a los dispositivos y el uso constante de la tecnología se asocia con niveles más altos de estrés para estos estadounidenses. En 2025, el mismo informe sostiene que el estrés relacionado con la difusión de información inexacta o engañosa y el auge de la inteligencia artificial se ha disparado. Ambos factores estresantes han experimentado un aumento significativo desde 2024: el 69 % de los adultos citó la difusión de información inexacta o engañosa como una fuente importante de estrés (frente al 62 % anterior), y el 57 % dijo lo mismo sobre el auge de la IA (frente al 49 % anterior). Estas cifras reflejan una creciente inquietud sobre la fiabilidad de la información y las implicaciones de las tecnologías emergentes en la vida cotidiana, el trabajo y la sociedad en general. Un análisis más detallado de grupos específicos reveló picos de preocupación aún más pronunciados, especialmente en torno a la IA. Los adultos jóvenes de entre 18 y 34 años se encontraban entre los más afectados: el 65 % declaró sentir estrés relacionado con la IA, frente al 52 % de hace solo un año. El aumento también fue notable entre los adultos de entre 35 y 44 años (59 % frente a 52 %), las personas empleadas (60 % frente a 51 %) y tanto las mujeres (58 % frente a 49 %) como los hombres (55 % frente a 49 %). Otra vez, no creo que el mero conocimiento de estos datos será suficiente para generar un cambio, una respuesta a esta realidad inquietante. La respuesta es colectiva Si hay una cosa que se presenta con claridad en mi mente, mientras intento lidiar con esta maraña, es que la respuesta no puede, y no debe ser, individual. Uno de los muchos efectos nefastos de la tecnología digital y, muy concretamente, de las redes sociales, ha sido la fragmentación de las verdaderas redes de vínculos que sostenían nuestra sociedad hasta hace pocas décadas. El gran espejismo de la conexión se ha revelado como un vacío social que ya nos dificulta organizar y responder a los eventos más espeluznantes como el genocidio del pueblo palestino, el ataque a las personas migrantes, la vuelta del espectro del fascismo, la desarticulación de los servicios públicos básicos como son la salud, la educación y la vivienda. Todo se ha reducido al campo individual: el bienestar como un logro personal, el malestar como un fracaso personal, la salvación cómo una apuesta personal. El Digital Detox se convierte en otra oportunidad para capitalizar con los daños generados por el mismo sistema capitalista, cosa que ya me parece tremendamente perversa. La adición digital se percibe casi como un daño colateral inevitable a la otra gran inevitabilidad que es el "progreso", algo que como mucho podemos intentar mitigar, pero que ya no planteamos como un camino reversible. No podemos hacer frente a esta situación actuando desde la fragmentación, sino recuperando, poco a poco, la capacidad de reflexionar colectivamente, de reconstruir las redes que nos han permitido protegernos y cuidarnos como especie a lo largo de los millones de años que habitamos este planeta. Es un camino que se presenta muy enzarzado, que más nos vale andar en buena compañía y con buenos zapatos. Si te interesa reflexionar sobre este tema con otras inteligencias humanas, te invito al encuentro virtual (sí, así de incoherente es la vida) el 29 de marzo 2026, de 12.00 h a 14.00 h (horario de Madrid). Para reservar tu plaza, escribe a [email protected] Te dejo con algunas preguntas:
Referencias
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7366948/ https://www.researchgate.net/publication/391451188_Virtual_Empathy_A_Systematic_Review_of_the_Impact_of_Digital_Communication_on_Interpersonal_Relationships_and_Social_Dynamics https://www.bertelsmann-stiftung.de/en/our-projects/next-generation-and-society/project-news/a-comparison-of-youth-loneliness-in-europe-in-2024 https://www.weforum.org/stories/2024/10/technology-creating-an-anxious-generation/
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